TRUMP ACTIVA LA CUMBRE DE LAS «BIG OIL»: EL PETRÓLEO VENEZOLANO COMO EJE DE LA SEGURIDAD NACIONAL DE EE. UU.
En un anuncio que ha paralizado las salas de trading desde Wall Street hasta Londres, el presidente Donald Trump ha confirmado a través de su plataforma Truth Social que el futuro de Venezuela se decide hoy en el Despacho Oval. A las 2:30 P.M., los CEOs de las corporaciones petroleras más influyentes del planeta han sido convocados para una sesión de trabajo «casi exclusiva» sobre la reactivación de las cuencas venezolanas. La magnitud de la convocatoria es tal que el mandatario advirtió que la capacidad física de la Casa Blanca ha sido superada, obligando a desplazar a decenas de otras compañías a reuniones secundarias con su gabinete de energía. Este no es un encuentro de consulta; es la ejecución de un plan maestro para reintegrar a Venezuela como la principal estación de servicio del hemisferio occidental.
El trasfondo económico de esta cumbre tiene un nombre: Independencia Energética Americana. Trump ha sido transparente en su objetivo de utilizar el crudo pesado venezolano —esencial para las refinerías de la Costa del Golfo— para inundar el mercado y forzar una «reducción drástica de los precios del petróleo». Al reactivar la producción venezolana bajo estándares y capital estadounidense, Trump no solo busca aliviar la inflación interna en los Estados Unidos, sino también destruir la influencia de la OPEP+ y de potencias euroasiáticas que se beneficiaban de la parálisis de PDVSA. La relación a largo plazo que se discute hoy garantiza que Venezuela no solo sea un proveedor, sino un socio estratégico blindado por la tecnología y la infraestructura norteamericana.
Sin embargo, el elemento más disruptivo del anuncio de Trump es la fusión de la política energética con la Seguridad Nacional. El presidente vinculó directamente la extracción de petróleo con la «detención de drogas y criminales que ingresan a Estados Unidos». Esta narrativa sugiere que el control de las zonas petroleras y los puertos venezolanos vendrá acompañado de una presencia militar y de inteligencia masiva para desarticular las rutas del narcotráfico y a los grupos irregulares. Para la Casa Blanca, la estabilidad de Venezuela es la solución definitiva a la crisis migratoria y de seguridad en la frontera sur de EE. UU. «Es uno de los puntos más importantes», recalcó Trump, dejando claro que el flujo de petróleo y la limpieza de la criminalidad transnacional son dos caras de la misma moneda.
Finalmente, la estructura de poder de esta transición queda sellada con la mención de los secretarios Chris Wright (Energía) y Doug Burgum (Interior). Estos dos funcionarios, conocidos por su enfoque pro-extracción y desregulación, serán los encargados de gestionar las «rondas de seguimiento» con las empresas restantes. Esto indica que el proceso de licitación y reactivación será acelerado, eliminando la burocracia que durante décadas frenó la inversión en el país. El mensaje de Trump es un ultimátum al viejo orden: Venezuela entra hoy en una administración compartida de alto nivel, donde la seguridad de su población, el fin de las mafias y la prosperidad energética se gestionarán directamente desde el Ala Oeste de la Casa Blanca.
LAS CLAVES DEL «NUEVO TRATO»
- Control de Puertos: La mención a las drogas implica supervisión militar de los embarques petroleros.
- Deflación Energética: El crudo venezolano se usará como arma para bajar la gasolina a nivel global.
- Gabinete de Choque: Wright y Burgum tienen la orden de «limpiar el camino» para inversiones inmediatas.
- Enfoque Humano: Trump incluye «la situación de la población» como factor de seguridad a largo plazo.
NOTICIA EN DESARROLLO: EL MERCADO ESPERA EL PRIMER BOLETÍN POST-CUMBRE PARA EVALUAR CONTRATOS DE CONCESIÓN.

